Información
| Peso | 0.237 kg |
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Reseña
b’xbfQuxe9 es aprender? Los adultos estamos tan acostumbrados a dirigir y guiar a los nixf1os que incluso creemos que les estamos ayudando. Con toda la buena intencixf3n, buscamos cxf3mo rellenarles su dxeda a dxeda con nuestras propuestas y actividades de lo mxe1s interesantes y estimulantes para que no se aburran, para que aprendan mucho, para que tengan una buena educacixf3n. Desconocemos que les estamos distrayendo y alejando de su propio programa interno de aprendizaje. Y que cada vez esperarxe1n mxe1s que les entretenga desde afuera en lugar de conectar con su escucha interna. Pero los nixf1os vienen capacitados para guiar xf3ptimamente su aprendizaje desde adentro. Si los adultos que los acompaxf1amos asxed se lo permitimos. Cuando un nixf1o empieza a ser guiado en lo que “le conviene” aprender, pospone su propio programa interno de aprendizaje y delega el desarrollo de su potencial de su plan de ruta en manos de los adultos. Los adultos se convierten entonces en “quienes saben”, y tienen la responsabilidad sobre el propio aprendizaje. Un nixf1o que desde siempre ha sido respetado en su libertad de aprendizaje es sencillamente capaz de escucharse y seguir los dictados de su corazxf3n. Cuando un nixf1o ha sido continuamente motivado desde el exterior, dirigido desde afuera, aprende a acallar su corazxf3n y esperar indicaciones ajenas. Pero eso sucede desde la desconfianza de los adultos, segxfan los cuales los nixf1os vienen a perder su tiempo jugando y haciendo cosas que no les convienen. Como si jugar no se correspondiese con un sofisticado mecanismo evolutivo desarrollado por nuestra especie que permite elaborar y comprender el mundo de una manera sencilla y fascinante para los nixf1os. Los adultos, desde los despachos, elaboramos “currxedculums” y “programaciones” y pensamos “quxe9, cxf3mo y cuxe1ndo” tenemos que “ensexf1ar” a los nixf1os para que aprendan. Creemos que si no decidimos todo eso, los nixf1os no aprenderxe1n “lo que tienen que aprender”. Nuestras intervenciones educativas estxe1n basadas en la desconfianza o el miedo: hacia los nixf1os, hacia nosotros, hacia la vida. El Sistema Educativo que conocemos es un modelo que en su esencia desconfxeda de la humanidad y de su capacidad de aprendizaje. Es un sistema que limita, modela, dirige, estira y recorta a los nixf1os. Los adultos dirigimos y pretendemos controlar la vida de los mxe1s pequexf1os. Les decimos quxe9 hacer, quxe9 aprender, por una inconsciente falta de respeto a ellos, a la humanidad, a la vida. Desvalorizamos todo el gran potencial que llevan dentro para construirse a sxed mismos. Desconocemos u olvidamos que cada ser humano dispone de un programa de aprendizaje propio, interno, valioso, xfanico, vivo, legxedtimo que necesita ser protegido. Estamos demasiado ocupados y preocupados con nuestros propios objetivos y proyectos para los nixf1os como para permitir y concebir que existan los suyos. Y mucho menos que sus propios deseos o inquietudes sean mxe1s adecuados que los que podamos proponerles nosotros.nn’











