Reseña
b’Todos los hombres y mujeres, en virtud de su humanidad, son creadores de imxe1genes; en algunos estas son vxedvidas y claras, en otros, trxe9mulas, carentes de vida. Los griegos fueron los iconistas supremos, los mxe1s grandes forjadores de imxe1genes que el mundo haya visto, y por ello su poderosa mitologxeda pervive axfan hoy. El genio de Roma, sin embargo, no radicaba en el iconismo, pues allxed no adoraban a dioses, sino a poderes, a numina. Pero el hecho de que los romanos no fueran iconistas no debe darnos la idea de que eran un pueblo menos religioso que el griego. Probablemente sea mxe1s cierto lo contrario. Una entidad vaga inspira mayor temor y reverencia que una conocida. Como escribixf3 Lucano sobre el culto sin imxe1genes de los galos: xabxa1Cuxe1nto incrementa la sensacixf3n de terror no conocer a los dioses a los que se temexbb.’











