Reseña
b’Lovecraft incidixf3 en la teorxeda de M. R. James segxfan la cual xabun cuento de fantasmas debe tener un marco que resulte familiar en la xe9poca moderna para acercarse lo mxe1s posible a la esfera empxedrica del lector. Sus fenxf3menos espectrales, ademxe1s, deben ser malxe9volos mxe1s que beneficiosos, ya que la emocixf3n que hay que suscitar ante todo es el miedo. Por xfaltimo, debe evitarse escrupulosamente la jerga de seudociencia del ;ocultismo; si no queremos ver ahogado el encanto de la verosimilitud casual en una pedanterxeda nada convincentexbb. Como gran novedad en el gxe9nero, pues, los fantasmas de James resultan perfectamente contemporxe1neos al lector burguxe9s de su xe9poca, y para inducir esta sensacixf3n de cotidianeidad utiliza un fino humor britxe1nico asxed como expresiones coloquiales en los dixe1logos. Cuentos, ademxe1s, muchas veces ambientados en todos aquellos escenarios que le eran mxe1s familiares al mismo autor por sus propias inquietudes eruditas: polvorientas trastiendas de anticuario, solemnes bibliotecas y archivos, rectorxedas rurales; Aunque escribixf3 poco mxe1s de treinta relatos de este tipo, y solo como desahogo a las labores acadxe9micas que ocuparon su vida, el nombre de Montague Rhodes James evoca lo mejor de la literatura sobre fantasmas, y con xe9l llega a su apogeo el cuento de fantasmas clxe1sico.’











