Información
| Peso | 0.186 kg |
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| Dimensiones | 1.0 × 12.5 × 20.0 cm |
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| Editorial | |
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Reseña
b’Admiramos una novela o una pintura por su txe9cnica y su belleza, pero xbfpodemos sentir lo mismo por una clase? Los autores de este libro responden rotundamente que sxed, aunque advierten de la excesiva exposicixf3n a la innovacixf3n docente, que atacan por ser mxe1s innovacixf3n que docente. Lo nuevo nos puede ayudar a mejorar, pero la verdad del oficio estxe1 en lo viejo, en quxe9 espera el profesor de los alumnos y en quxe9 esperan los alumnos del profesor.nnCxf3mo dar una buena clase se fija en cxf3mo los nuevos comunicadores digitales captan la atencixf3n, aunque sin perder nunca de vista que una clase entretenida no es necesariamente una clase fructxedfera. El buen ensexf1ante necesita cultivar la humildad, no rehuir ni abusar de su poder, saber gestionar el rechazo, planificar bien tiempos y contenidos, manejar el storytelling y, ademxe1s, crearse un personaje. Eso sxed, mejor que sea uno alejado de los clichxe9s romxe1nticos tipo El club de los poetas muertos. nnAquxed los autores aportan claves realistas y pragmxe1ticas (y algo de mindfulness) para sobrevivir a la dispersixf3n de la atencixf3n a la que obliga el contexto digital. No hay recetas milagrosas y sxed un xfanico camino: xabPrueba. Intenta. Arriesga. Falla. Sxe9 profesorxbb.’











