Información
| Peso | 0.656 kg |
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Reseña
b’Las semanas que siguen al nacimiento son como la travesxeda de un desierto poblado de monstruos: las nuevas sensaciones internas que asaltan el cuerpo del nixf1o.nTras el calor del seno materno, despuxe9s del abrazo que es el nacimiento, llega la soledad helada de la cuna y entonces surge una fiera, el hambre, que muerde al bebxe9 en las entraxf1as.nSin embargo, lo que trastorna al nixf1o no es la crueldad de la herida. Es la novedad, que confiere al ogro unas proporciones inmensas. xbfCxf3mo calmar semejante angustia?nxbfAlimentar al nixf1o? Sxed, pero no solo con leche. Hay que abrazarlo, acariciarlo, acunarlo.. y masajearlo. Hay que hablarle a su piel; hablarle a su espalda, que tiene tanta sed y tanta hambre como su vientre.nEn los paxedses que han conservado el sentido profundo de las cosas, las mujeres todavxeda conservan esta sabidurxeda.’











