SEIS PASOS PARA CAMBIAR LA CONDUCTA DESOBEDIENTE DE NUESTRO HIJO
Información
| Peso | 0.3 kg |
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Reseña
b’Antes de ser padres ya nos ocupamos del hijo que viene de camino: barajamos nombres, decoramos el cuarto, compramos ropa de bebxe9… Pensamos en todo lo que va a necesitar para que no le falte de nada. xbfY su educacixf3n? Confiamos en que se comerxe1 lo que con tanto carixf1o le hemos preparado, que dormirxe1 plxe1cidamente, que se calmarxe1 cuando lo tomemos en brazos, etc. Entonces sobreviene la decepcixf3n: a pesar de que le pedimos con amabilidad que se asee, que se vista solo, que recoja los juguetes o que se acueste porque es tarde, el nixf1o erre que erre no atiende a nuestros ruegos, no sigue nuestras indicaciones, da el espectxe1culo delante de la familia y de los amigos, provocando en los padres una mezcla de rabia, desxe1nimo, impotencia y culpa. La desobediencia tiene muchas caras, pero al margen de que el hijo se haga el sueco, gruxf1a y refunfuxf1e cuando se le ordena algo, agarre una rabieta de tomo y lomo o desafxede abiertamente la autoridad, la mayorxeda de los padres nos quejamos de las batallas a la hora de acostarse, de la lucha para que coma, del lloriqueo enervante cuando le negamos un capricho, etc., y acabamos enredxe1ndonos en gritos, discusiones interminables, dixe1logos de sordos y pulsos de fuerza para tener la sartxe9n por el mango. La ilusixf3n, el afecto y el amor no son remedio suficiente para los problemas de obediencia. Esta guxeda viene a llenar la laguna de los padres que no han recibido una formacixf3n especxedfica para educar a sus hijos, especialmente a los mxe1s rebeldes, ofreciendo pautas para adquirir habilidades parentales, para ejercer la autoridad con firmeza sin caer en el autoritarismo, para favorecer el comportamiento responsable y autxf3nomo del hijo, en definitiva, para que aprenda las reglas que rigen la convivencia.’











