Información
| Peso | 0.2 kg |
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Reseña
b’xbfQuxe9 sucede con alguien que cree que el destino de su equipo de fxfatbol es su propio destino? xbfCxf3mo se sobrevive a la desgracia -en cierto modo autoinfligida, en cierto modo inevitable herencia- de ser hincha? xbf Y si encima se trata de un equipo chico? xbfSe puede convivir con una pareja, tener sexo, cuidar a una hija, trabajar, mientras crece dentro del cuerpo, al ritmo de triunfos efxedmeros y derrotas destructivas, un monstruo ingobernable? xbfDe quxe9 se trata esa enajenacixf3n? xbfCxf3mo preserva su filosofxeda moral una persona cuando la horda a la que entrega su individualidad es fascista, patriarcal y violenta? xbfEs una posibilidad considerarse normal o comxfan y gritar, convencido, los vamos a matar a todos, sin dejar de sonrexedr y saltar? xbfUn hincha se escapa alguna vez de la trampa de ser hincha? Y al revxe9s, xbfcxf3mo se sobrevive a la desgracia de no ser hincha y de aceptar la realidad sin otro destino que las circunstancias propias? nnMezcla de confesiones personales, descripcixf3n de un modo de sentir el fxfatbol y de la vida en Buenos Aires a caballo entre los siglos XX y XXI, “Mi gran equipo chico” es como un “Fiebre en las gradas”, pero mejor: portexf1o , pendenciero, y del bohemio.nUna obra imprescindible para que quienes sufren del mismo mal -sean del equipo que fuesen- se vean acompaxf1ados en su desgracia y para que todos a quienes rodean al sujeto puedan entender un poco mxe1s el origen de sus preocupaciones, desvelos, cxe1balas e inconcebibles arrebatos de calentura.’








