Reseña
b’El Estado no se enfrenta intencionadamente al sentido intelectual o moral del hombre, sino solo a su cuerpo, a sus sentidos. No estxe1 armado con ingenio superior u honradez, sino con una fuerza fxedsica superior. No he nacido para ser forzado. Respirarxe9 a mi manera. Veamos quixe9n es mxe1s fuerte. xbfQuxe9 fuerza tiene una multitud? Solo pueden obligarme quienes obedecen a una ley superior a la que yo obedezco. Meobligan a convertirme en uno de ellos. No he oxeddo hablar de hombres que hayan sido forzados a vivir de esta o aquella manera por masas de hombres. xbfQuxe9 clase de vida serxeda esa? Cuando me encuentro con un gobierno que me dice: “El dinero o la vida”, xbfpor quxe9 habrxeda de apresurarme a darle mi dinero? Tal vez estxe9 en apuros y no sepa lo que hacer: no puedo evitarlo. Ha de ayudarse a sxed mismo; hacer lo que yo hago. No merece la pena gimotear al respecto. No soy responsable del buen funcionamiento de la maquinaria de la sociedad. No soy el hijo del ingeniero. He observado que, cuando una bellota y una castaxf1a caen una al lado de otra, una no se queda inerte para dejar paso a la otra, sino que ambas obedecen sus propias leyes, y brotan y crecen y florecen como mejor pueden hacerlo, hasta que tal vez una eclipse y destruya a la otra. Si una planta no puede vivir segxfan su naturaleza, muere, y el hombre tambixe9n.Henry David Thoreau’











