Reseña
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xabMe salixf3 al paso el tema de El agente secreto -me refiero a su trama argumental- en forma de unas sucintas palabras pronunciadas por cierto amigo mxedo durante una conversacixf3n fortuita sobre los anarquistas. Enseguida, pasando a ejemplos precisos, evocamos la ya vieja historia del intento de volar por los aires el Observatorio de Greenwich. (…) Mi amigo luego comentxf3: Oh, ese tipo era retrasado mental, su hermana se suicidxf3 poco despuxe9s. Tales fueron las xfanicas palabras que cruzamos… Debxeda de haber, sin embargo, cierta atmxf3sfera en el conjunto del incidente, porque al momento me sentxed estimulado. Luego surgixf3 la visixf3n de una ciudad enorme, de una capital monstruosa, mxe1s populosa que algunos continentes, devoradora cruel de la luz del mundo.
Este libro es esa historia, desarrollada en proporciones convenientes, sugerido y orientado su curso entero por la salvajada absurda de la explosixf3n en Greenwich Park. El agente secreto es una obra de una autenticidad cabal. Incluso el puro propxf3sito artxedstico, el de aplicar un estilo irxf3nico a un tema de esta xedndole, fue escogido con deliberacixf3n. Sin embargo, mientras la escribxeda hubo momentos en que era yo un revolucionario extremistaxbb
Joseph Conrad
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