Información
| Peso | 0.3 kg |
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| Encuadernacion |
Reseña
b’Hablar de valores es interesarse por la relacixf3n del sujeto con el mundo: el mundo objetivo (los objetos materiales), el mundo social (el otro, la realidad humana) y el mundo subjetivo e inmaterial (la conciencia: el cxf3mo percibo el universo de valores en el que vivo). Indica nuevos “modos de sentir”, con su reverso, lo que he llamado el “sin sentir”. El cine actual exacerba estas mutaciones porque da cabida a todos los imaginarios, abre la puerta a los deseos, hasta a veces los mxe1s inconfesables, es a menudo un instrumento de cuestionamiento y refleja una profunda crisis de valores: el “presentismo” (el volcarse en el inmediato presente), el miedo al futuro que se traduce en visiones postapocalxedpticas, el redescubrimiento del cuerpo y su exploracixf3n extrema, los cambios en lo que respecta a la pareja, el “neo-existencialismo” que se manifiesta mediante estados de supervivencia, resistencia pasiva, crisis de los treinta, la revisixf3n de valores y mitos colectivos que sirvieron de cimiento del suexf1o americano, la asuncixf3n del horror como parte de la realidad humana y nuevo territorio identitario, los juegos con la verdad (lo que fundamenta los valores). Esta crisis refleja una “volatilizacixf3n” de los valores (que sean mxe1s cuestionables, relativos y mutables), en especial dentro de lo que he llamado el cine posmoderno, que surge en las dos xfaltimas dxe9cadas: un cine mxe1s allxe1 del “buen decir” (lo polxedticamente correcto) y del “bien mostrar” (lo estxe9ticamente correcto).n’











