Información
| Peso | 0.259 kg |
|---|---|
| Dimensiones | 1.5 × 14.0 × 20.0 cm |
| ISBN | |
| Editorial | |
| Edicion | |
| Peso | |
| Cant. de paginas | |
| Encuadernacion |
Reseña
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Cualquier poema verdadero se nos aparece originalmente como la luz donde se nos permite ver lo que hasta antes de xe9l no vexedamos. Asxed, el mismo poema se convierte en guxeda de quien lo lee. Y de eso se trata, tarea tan simple y casi imposible: de leer los poemas que Pessoa reunixf3 bajo la firma de Alberto Caeiro, dejxe1ndose orientar por ellos y sin que su peculiar contundencia arrastre demasiado, cristalice en txf3picos, propicie espejismos. Escuchar el poema que sxf3lo habla de sus versos, nuevos cada vez.
Sin duda, el nxfacleo de la poesxeda de Pessoa-Caeiro es la simple, sencilla, natural, evidente existencia de las cosas, especialmente de los elementos de la naturaleza; externas a los hombres, a su intervencixf3n iguales -cuando menos- a ellos en autonomxeda. La certeza de este existir de las cosas mismas le viene al ser humano (y, en particular, al sujeto que habla en los poemas, al yo-Caeiro) de su vista: veres el modo de percibir con trasparencia la realidad, de hacerse cargo de ella directamente; la vista cumple este papel de manera privilegiada, xfanica entre todos los sentidos humanos: xabIncluso oxedr nunca fue sino un acompaxf1amiento para ver./ Comprendxed que las cosas son reales, y diferentes todas unas de otras;/ he comprendido esto con los ojosxbb. Caeiro dixit. Y, rotundo, prosigue asxed este xfaltimo verso: xabpero nunca con el pensamientoxbb.
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