Información
| Peso | 0.17 kg |
|---|---|
| Cant. de paginas | |
| Editorial | |
| ISBN | |
| Encuadernacion | |
| Peso |
Reseña
b’El rey de los rebecos es ahora un animal cansado. Solitario y orgulloso, desde hace axf1os impone su supremacxeda. Estamos en noviembre, xe9poca de duelos. Desde el valle sube el olor del hombre, del asesino de su madre. Tambixe9n el hombre, aquel hombre, estxe1 entrado en axf1os y ha pasado gran parte de su vida cazando furtivamente animales en la montaxf1a. Y tambixe9n ese hombre lleva ;impropiamente; el nombre de xabrey de los rebecosxbb por todos los que habxeda matado. Nunca dejaba al animal herido, lo abatxeda de un solo disparo. Erri De Luca espxeda la inminencia del encuentro, de un duelo que parece incluir todos los duelos. Lo hace entrando en dos soledades distintas: la del gran rebeco parado bajo la inmensa y protectora bxf3veda celeste y la del cazador, el ladrxf3n de animales, que nunca ha tenido una verdadera historia que contar para atraer la atencixf3n de las mujeres, para vencer su batalla contra los demxe1s hombres. xabEn toda especie son los solitarios los que se atreven a experiencias nuevasxbb, dice De Luca. Y aquxed se habla, precisamente, de estos dos animales que se enfrentan en una distancia cada vez menos perceptible, hasta la piedad de un abrazo mortal.’











